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miércoles, 29 de junio de 2016

"Mujeres sin pareja" de George Gissing


 Mujeres sin pareja
Autor: George Gissing ~ Traducción: Alejandro Palomas ~ Número de páginas: 558

«En este feliz país nuestro hay medio millón más de mujeres que de hombres. [...] Tantas mujeres solteras para las que no existe posibilidad de pareja. Los pesimistas las llaman vidas inútiles, perdidas y vanas. Ni que decir tiene que yo, como parte integrante de ese grupo, no pienso así.»
Estas palabras de Rhoda Nunn, la heroína de Mujeres sin pareja (1893), que trabaja para «endurecer el corazón de las mujeres» y es un modelo de independencia para ellas, introducen acertadamente el problemático ambiente de esta novela, en la que el proyecto de emancipación feminista, en lo económico y en lo intelectual, se entrelaza con una ilustración profunda y acerada de los avatares del «corazón» comprometido en estas causas. Dos historias de amor puntúan el conflicto: por un lado, la propia Rhoda, halagada por el galanteo de un hombre liberal y poco ortodoxo que se ha propuesto conquistarla; y por otro, la joven Monica Madden, que se casa con un solterón al que no ama y que llegará a considerar la posibilidad de fugarse con un amante como «un deshonor comparable a quedarse junto al hombre que reclamaba legalmente su compañía».
Como dijo Virginia Woolf, «Gissing es uno de esos novelistas extremadamente insólitos, que cree en el poder de la inteligencia, que hace a sus personajes pensar», y Mujeres sin pareja es un magnífico ejemplo de los dramáticos vaivenes de la experiencia y de su pensamiento.

Hace relativamente poco que comencé a comprar libros de la editorial Alba y entre su catálogo, aparte de títulos mundialmente conocidos, también existen otros no tan conocidos y que pertenecen a autores de los que se han traducido pocas o poquísimas obras al castellano. Este es el caso de “Mujeres sin pareja”, un crudo retrato de la parte femenina de la sociedad durante el siglo XIX, en el que dependían totalmente de la parte masculina para sobrevivir. Además, tal y como introduce la sinopsis, no existían hombres para tantas mujeres “casaderas”. Entonces, si no se casaban ¿qué podían hacer? Las “odd women”, “mujeres sin pareja” o el despectivo “solteronas”, tenían muy pocas opciones porque la sociedad no les permitía instruirse más allá de ser enfermera o institutrices de niños pequeños en el caso de que no llegaran a casarse. De esta forma, George Gissing saca a relucir esas diferentes situaciones en las que se podían encontrar las mujeres de la época, enfocándose dentro de una misma familia de hermanas, comenzando con la muerte del cabeza de familia que las deja sumidas en deudas, sin conocimientos para administrar dinero y teniendo que sobrevivir como buenamente podían. Particularmente triste es el caso de las dos hermanas mayores, solteronas de más de 25 años y poco agraciadas que se ven de la noche a la mañana reduciendo la cantidad de comida y viviendo de alquiler. Es una de las tramas que más me ha dolido leer, tanto por la crueldad de la existencia que se ven obligadas a llevar como por el ostracismo al que la sociedad las condenaba simplemente por no haber encontrado pareja. Por otro lado, realmente irritante es el comportamiento de una de sus hermanas pequeñas que, pensando que será su única oportunidad de contraer matrimonio, decide casarse con un hombre 20 años mayor que ella, que abusa de su poder y saca a relucir la peor parte del machismo y patriarcado imperante durante estos siglos. Lo de mejor de todo es que encierra una crítica en sí misma a la diferencia de sexos y que sorprende tanto por la época como por estar escrito desde la perspectiva de un hombre y que emplea términos muy utilizados hoy en día.


“[...] pero su visión de la relación era, inconscientemente, la de un completo déspota, un monumento a la autocracia masculina. Nunca se le había ocurrido que una esposa sigue siendo un ser individual, con derechos y obligaciones que nada tienen que ver con su condición de esposa. Todo lo que decía presuponía su propia supremacía; daba por hecho que era él quien dirigía y ella la que debía ser dirigida. Cualquier muestra de energía, de propósito o ambición  por parte de Mónica que no guardara relación con asuntos domésticos le habría molestado sobremanera.”

Pero él no es el único retrato masculino de la época. Aparecen un par más que creo cubren muy bien los diferentes perfiles que se podían dar. Entre ellos el padre que cree consentir y querer lo mejor para sus hijas librándolas de quebraderos de cabeza como la economía, pasando por el ya conocido marido de la hermana menor o, el más arrogante e hipócrita de todos, el que no quiere una mujer como todas las demás, alguien diferente que sea capaz de tener sus mismas inquietudes y sepa ofrecerle una buena conversación -pero la culpa de ser como son la tienen ellas, cuidado ahí, no la sociedad que las educa de tal o cual manera-.

Y me he dejado la mejor parte para el final porque no todo podía ser malo y descorazonador para las mujeres, porque la parte más progresista y subversiva viene de la mano de dos mujeres que deciden crear una academia en la que enseñar a las jóvenes de clase media un oficio con el que poder subsistir en el caso de no contraer matrimonio. Ambas son magníficos ejemplos de mujeres independientes que han sabido abrirse camino en un mundo que les ponía piedras y trabas a cada paso que daban al intentar liberarse de las normas establecidas. Una de ellas, Rhoda, es una defensora de la individualidad e independencia de la mujer en un mundo donde únicamente son hijas o esposas. Es un personaje con una fuerza brutal, tanto en acciones como en palabras, sin duda alguna uno de mis favoritos, y que cuenta con diálogos que se podrían usar en cualquier campaña feminista actual.

Sin duda alguna, "Mujeres sin pareja" ha sido una de las mejores lecturas de todo este año, no solo por la gran variedad de personajes que reflejan diferentes posiciones y situaciones personales dentro de la época, también por la crítica a la sociedad, el feminismo imperante en todas las tramas y lo diferente y extraño que se hace leer un libro escrito en 1.893 con estas ideas tan claramente visibles.

4 comentarios:

  1. Desde luego a simple vista parece muy interesante el argumento. No es tipo de libro que elegiría para leer en esta época, pero lo tendré en cuenta para más adelante, porque le has dado una nota fantástica.

    Un beso!

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  2. No suelo leer este tipo de novelas, pero lo que cuentas me llama mucho la atención, así que me lo apunto que por algo tendré que empezar :P
    ¡Gracias por al recomendación!
    ¡Besos!

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  3. No lo conocía!
    Pero por lo que veo, habrá que tenerlo en cuenta =)

    Besotes

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  4. hola sileny!tus lecturas y analisis son un placer para los ojos, espero encontrarla para devorarla rapido. felicito de nuevo, y me quedo ctu reseña que me llevo anotada en mi cuaderno....a ver si hay suerte..

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Adelante, soy toda ojos O.O